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Sexo:


En la antigüedad, se consideraba que la sexualidad de los seres humanos y de los animales era instintiva. Los comportamientos sexuales, por lo tanto, estaban determinados biológicamente y todas aquellas prácticas que no estaban dirigidas a la procreación eran consideradas como antinaturales.

La sexualidad, con el tiempo, fue adquiriendo una noción social y cultural. Se sabe, en la actualidad, que ejemplares de diversas especies tienen tendencia a la homosexualidad, practican diversas técnicas de masturbación o hasta incurren en violaciones. Los seres humanos y los animales, por lo tanto, desarrollan las características de su sexualidad de acuerdo a su entorno.



No. Aunque sobre dos millones de especies descritas actualmente, sólo 2.000 (un 0,1%) son estrictame asexuadas. La mayor parte de los asexuados son organismos unicelulares, procariotas, bacterias, etc., dominio que los biólogos apenas han comenzado a conocer. Así que podrían ser muchos más. Además, la mayor parte de las especies sexuales (esponjas, corales, algunos crustáceos e insectos) practican en ocasiones la reproducción asexual.
Son especies evolucionadas a partir de organismos sexuados, pero capaces de producir descendencia con la ayuda de huevos no fecundados. Este mecanismos, conocido como partenogénesis, lo utilizan también algunos reptiles.


Los gametos (células reproductoras), tenían dos posibilidades de supervivencia: acumular muchos recursos energéticos que les permitieran esperar tranquilos a que llegara otra célula sexual con la que fusionarse (estrategia que desarrollan los óvulos), o bien producir muchísimos gametos sin apenas recursos, nada resistentes (espermatozoides). Al ser tantos, siempre alguno puede encontrar otro gameto con un material genético diferente. La elección de una estrategia u otra desarrolló dos tipos de individuos: machos, portadores de espermatozoides, y hembras, productoras de óvulos. En modelos se ha comprobado que es más probable que aparezcan dos gametos desiguales que dos equilibrados.


Algunas hipótesis plantean la evolución parásita del macho en los orígenes de la vida (no comprobada). Hay formas parasitarias masculinas, como el cerate: el macho de este pez abisal garantiza su éxito sexual al vivir pegado a la garganta de su “chica”.


Están dotados de órganos sexuales masculinos y femeninos, por lo que tienen dos sexos a la vez. Esto no siempre significa que se reproduzcan solos. Es el modo de reproducción de numerosos animales: esponjas, corales, peces…, pero normalmente necesitan un compañero. En mamíferos como el hombre, está ligado a anomalías cromosómicas y hormonales.


200 millones de espermatozoides por eyaculación y 400 mil óvulos posibles para una mujer en toda su vida. Este desequilibrio, llamado anisogamia, no es universal. Champiñones y algas unicelulares, por ejemplo, tienen igualdad de gametos (isogamia).


En todo caso, no de forma natural. El Homo sapiens ha perdido la capacidad que tienen ciertas especies de reptiles de reproducirse sin la necesidad de machos. Nuestra incapacidad de imitar este modelo tiene que ver con un fenómeno complejo llamado huella genómica parental. El mecanismo funciona de la siguiente manera: desde la maduración de los óvulos y espermatozoides en las glándulas sexuales, los genes específicos están inactivos. Detalle importante: a un gen inactivo del macho corresponde siempre un gen activo de la hembra, de tal manera que el óvulo fecundado consigue a la fuerza un gen activo. Esa complementariedad implica que el óvulo, para facilitar un embrión viable, necesita un espermatozoide. Esto impide cualquier alternativa de desarrollo autónomo.


Porque los mamíferos han optado por un tipo de fecundación interna típica de una existencia terrestre. Los óvulos se fecundan al abrigo del aparato genital femenino, protegidos de agresiones del exterior. Y un pene ayuda a colocar los espermatozoides en la línea de salida (en el exterior, mueren).


Ciertos peces del género Lepomis tienen machos con aspecto de hembras (más pequeños). Cuando un macho va al fondo para atraer a la hembra y fecundarla, los travestis también acuden, pero no para ser fecundados, sino para aprovecharse de su disfraz y fecundar a su vez a las hembras auténticas.


Acaba de decubrirse que las papayas tienen un cromosoma Y. ¿Y bien? El cromosoma masculino de las papayas es la primera evidencia directa de que los cromosomas sexuales divergieron de un único cromosoma hace millones de años. Investigaciones anteriores mostraban que cuanto más retrocedían en el tiempo, más parecidos resultaban X e Y, lo que casaba con la idea de que ambos evolucionaron a partir de un par de cromosomas idénticos. Ahora, la papaya les da la razón.


La razón de que haya el mismo número de machos que de hembras no se sabe aún. En los humanos hay un 20% más de probabilidades de fecundar un varón, pero un 15% de los embriones que no llegan a término habrían sido machos, lo que equilibra la cifra. Entre los ciervos, cuando las condiciones son favorables nacen hasta un 70% más de machos. La hembra selecciona el sexo de los espermatozoides que fecundan el óvulo, pero no se sabe cómo. Por su parte, la hembra del Myocastor coypus (una especie de nutria) detecta cuándo hay demasiadas hembras en una camada, y la aborta.



Un líquido claro, de consistencia similar a un ligero lubricante, que nada tiene que ver con la humedad común que acompaña a la excitación en los genitales de la mujer, y no es orina. Un fluido muchas veces tabú, y cuya existencia se ha discutido incluso en seminarios de expertos. Ahora no hay dudas: hay mujeres que eyaculan y mujeres que no. El primero en hablar de ella fue Ernst Gräfenberg, el científico alemán que dio nombre al punto G, y el gran hallazgo fue en 1981, cuando la sexóloga estadounidense Beverly Whiple publicó el caso de una mujer que eyaculó en su laboratorio. Durante el clímax, emitió una gran cantidad de líquido. Su composición es principalmente una mezcla de fluido prostático, con glucosa y restos mínimos de orina. La llamada próstata de la mujer son glándulas uretrales y parauretrales que no se observan a simple vista, pero están en la pared anterior de la vagina. Se ha relacionado la eyaculación con mujeres cuya pared vaginal tiene más grosor. Entre los visitantes del porno, se conoce como squirting.


Período refractario. Con ese pomposo nombre describen los científicos el tiempo después de sentir un orgasmo en el que un hombre piensa en todo menos en volver a tener sexo inmediato. Esto es lo que evita la multiorgasmia masculina. Y la responsable de esta inapetencia es la segregación de la hormona prolactina. De hecho, un estudio alemán confirmó la carencia de esta sustancia en un paciente con capacidad multiorgásmica. Por otra parte, también se ha demostrado que otra hormona, la dopamina, favorece la estimulación sexual y, por lo tanto, la erección. Estos descubrimientos sobre ambas hormonas abren la vía a la posibilidad de la creación de un medicamento multiorgásmico, que estaría integrado por un agonista (favorecedor) de la dopamina y un antagonista (limitador) de la prolactina.


Hagamos cuentas. Sabemos que un hombre produce 0,4 ml de plasma seminal cada día de abstinencia, y un volumen medio de entre 2 y 6 ml en cada eyaculación, dependiendo de si ha pasado largos períodos de abstinencia o no. Si un hombre comienza su “actividad” a la edad de 10 años y la finaliza cuando cumple aproximadamente los 80, podría producir unos 51 litros de semen, más o menos (si contabilizamos que eyacula el 50% de los días a una media de 4 mililitros y el resto del tiempo permanece en abstinencia) a lo largo de toda su vida.


En su composición encontramos: vitaminas y minerales como calcio, zinc, magnesio, potasio, sodio e incluso ácido ascórbico (la bienamada vitamina C). Además, también tiene ácido cítrico, que utilizamos como conservante, e inositol, un compuesto de moda en algunos gimnasios y herbolarios por su supuestas capacidades anabolizantes. Pero estos componentes aparecen en tan pequeñas cantidades y con variaciones tan grandes entre donantes, que solo se puede recomendar su consumo por diversión, y no por sus efectos nutritivos. Por otra parte, el semen también contiene fructosa, un compuesto que en el organismo humano se transforma en glucosa; pero en tan poca cantidad que la eyaculación humana es apta para diabéticos.


El orgasmo es una descarga explosiva de tensión sexual que se traduce en una serie de contracciones rítmicas, en concreto de tres a 15 cada 0,5 segundos, de determinados músculos. Sí hay medias y récords sobre la duración del clímax (hasta los 15 segundos), y una escala para medir las fases del orgasmo, pero ninguna fiable para medir su intensidad, ya que se trata de un fenómeno subjetivo. Aunque hay una aplicación para iPhone llamada Passion que asegura que es capaz de medirlos. Solo tienes que dejarla conectada junto al lugar elegido para dar rienda suelta a la pasión y, una vez hayas acabado, te da una puntuación teniendo en cuenta la duración, la intensidad del orgasmo y el nivel de actividad. ¡Ahí es nada!


Un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington ha confirmado que, en cierto modo, nuestro sistema nervioso central es propenso al erotismo. En su investigación, los científicos descubrieron que el cerebro se activa mucho más deprisa frente a estímulos “libidinosos” que de otro tipo. El doctor Harold Mouras, de la Universidad de Picardie Jules Verne (Francia), se interesó por el modo en que nuestro cerebro reacciona ante los estímulos sexuales procedentes de la pornografía, y encontró que la excitación venía acompañada por una intensa actividad en el pars opercularis, precisamente la región en la que se encuentra gran cantidad de las neuronas espejo, las responsables de la empatía, por ejemplo. Así que llegó a la conclusión de que la visión de otras personas realizando un acto sexual activa nuestras neuronas espejo y nos induce a pensar que somos nosotros mismos los protagonistas de esta acción.


La escultura más antigua que conocemos es la Venus de Hohle Fels, encontrada en la cueva alemana del mismo nombre, y reproduce el cuerpo de una mujer que airea una abultadísima vulva y generosísimos senos. Data de hace al menos 35.000 años. Al informar del hallazgo, Paul Mellars, de la Universidad de Cambridge, aseguraba en Nature: “Según los estándares del siglo XXI, esta venus roza lo pornográfico”. Sin embargo, si entendemos como pornografía aquello que recrea el coito, tendríamos que remontarnos unos milenios después, al año 1150 de antes de nuestra era. Esa es la fecha de realización del Papiro Erótico de Turín, en el Museo Arqueológico de la ciudad italiana, un auténtico ejercicio de pornografía que recrea doce acrobáticas posturas.


Pese a que es una de esas enfermedades que casi todo el mundo ha sufrido al menos alguna vez, la comunidad científica no ha realizado suficientes estudios sobre el asunto. Y los que hay no son concluyentes. Todavía no se sabe cuáles son los mecanismos fisiológicos que llevan a sentir sed, boca seca, náuseas, mareo... así que menos cómo curarla.
La mayoría de estos síntomas tienen que ver con la deshidratación. El alcohol es diurético y favorece la expulsión de líquidos. Por otra parte, estudios recientes vinculan algunos síntomas de la resaca, como los cambios de humor y la pérdida de memoria, con el aumento del nivel de determinadas citoquinas de las llamadas proinflamatorias y de interferón gamma. La función de ambas proteínas en nuestro organismo nos llevaría a concluir que la resaca es una respuesta inmunitaria. Es decir, nuestro organismo se defiende de una sustancia, el alcohol, que ya ha sido completamente eliminada.


Pues porque el consumo moderado de alcohol nos produce la liberación y síntesis de péptidos opioides; es decir, las famosas endorfinas que aparecen durante la excitación sexual y el consumo de drogas, y que nos hacen sentir bien. Por otra parte, la tónica en realidad es quinina con agua carbonatada. Y es que cuando se envió la quinina a la India como vacuna contra el paludismo, los ingleses la mezclaron con agua carbonatada. Así que, al fin y al cabo, el gin tonic es en parte medicinal.


La dopamina es una hormona que produce nuestro organismo y que está ligada al sentimiento de recompensa y de placer. El efecto de todas las drogas se relaciona, de una manera u otra, con la producción de esta hormona. No es extraño, por tanto, que tales sustancias tengan tanto éxito entre nosotros: porque nos hacen sentir bien.


Esto se debe a que tiene efectos sobre la percepción y la conciencia. Son capaces de transformar el funcionamiento de diferentes neurotransmisores y neurorreceptores cerebrales. Literalmente, nos llevan “de viaje”, aunque cada una de ellas lo haga de manera diferente. Por ejemplo, mientras que la nicotina afecta a los receptores de la acetilcolina y provoca un aumento de la actividad cerebral, la heroína incide en los receptores opioides, lo que causa tanto la ausencia de dolor como la sensación de euforia. En el caso del LSD, su efectos en los receptores de serotonina inducen a una transformación de los niveles de conciencia.


Cuando tomamos habitualmente una droga, nuestro cerebro reduce la producción natural de dopamina. Por eso, si abandonamos la sustancia, nos sentimos mal: nuestro organismo añora el antiguo aporte de esa “hormona del placer”. Pero ocurre que, de alguna manera, para producirla nos hemos hecho dependientes de los estímulos externos.
Sin embargo, no todas las personas que prueban una droga se enganchan igual. Unos investigadores de la Universidad de Cambridge demostraron, en un estudio realizado con ratas, que algunas de ellas experimentaban de forma natural un comportamiento más compulsivo que sus compañeras, a causa de una inhibición en la producción de dopamina en un área de su encéfalo llamada núcleo accumbens. Eran, por tanto, más propensas a buscar la dopamina en sustancias externas. La traslación de ese estudio a humanos explicaría por qué algunos somos más propensos a las adicciones que otros.


En muchas drogas, su principal problema no es tanto que sean nocivas como el hecho de que enganchan. Una sustancia, tomada en pequeñas cantidades, puede no afectar negativamente al organismo, pero administrada en exceso llega incluso a ser mortal. Y, cuando uno se hace adicto, acaba sintiendo que cualquier cantidad es poca. El ejemplo más extremo lo tendríamos en el vino. Es una bebida alcohólica y, como tal, puede crear adicción. Sin embargo, consumida en pequeñas cantidades tiene un efecto que hasta podríamos considerar como medicinal. Se ha demostrado que aquellas personas que realizan un consumo moderado de vino (entre una y tres copas al día) tienen muchas menos probabilidades de sufrir una crisis cardiovascular. A ello hay que sumar el descubrimiento de otros componentes destacados de este líquido, los polifenoles, cuyo poder antioxidante nos prepara frente a enfermedades como el alzhéimer y el párkinson. Sin embargo, cuando se da un paso más allá del consumo moderado, el vino muestra su otra cara: es adictivo y nocivo para el hígado, además de que favorece el desarrollo de cánceres como el de estómago y el de esófago. A lo largo de la historia, drogas como la cocaína, las anfetaminas e incluso la heroína empezaron siendo alabadas por sus efectos positivos, para acabar siendo clasificadas como sustancias altamente peligrosas.


Al igual que las caderas anchas, los pechos abundantes son un indicativo de altos niveles de estrógenos en la mujer y, por extensión, de fertilidad. Otra hipótesis aventura que los pechos grandes fueron seleccionados evolutivamente como una señal sexual cuando nuestra especie comenzó a caminar erguida y los coitos se empezaron a practicar cara a cara. El neurocientífico Larry Young publicó una interesante teoría en Nature en 2009. Resulta que, según Young, el amor humano se enciende por una “cadena de eventos bioquímicos” que deciden la vinculación madre-hijo, y que es estimulada en los mamíferos mediante la liberación de oxitocina durante el parto, el alumbramiento y el amamantamiento. Algo de nuestra sexualidad ha evolucionado para estimular ese mismo sistema de oxitocina para crear vínculos entre mujeres y hombres”, señala el doctor Young.
Esta hipótesis explicaría, según él, dos diferencias entre los humanos y otros mamíferos no monógamos: el deseo de las hembras de tener sexo fuera de su etapa fértil, así como la fascinación erótica del varón por los pechos. Sexo con más frecuencia y mayor atención a los pechos, según aseguraba el doctor Young a New York Times: "puede ayudar a construir vínculos a largo plazo a través de un “cóctel de antiguos neuropéptidos”, como la oxitocina liberada durante juegos sexuales previos al coito o un orgasmo".


Fantasías las tiene quien las quiere tener. Al igual que ocurre con la masturbación, las fantasías han sido siempre, al menos culturalmente, patrimonio puramente masculino. En una sociedad lastrada por la idea de que solo los hombres tiene deseo sexual, las fantasías, que encima casi siempre se basan en ir un poco más allá de lo convencional, eran tabú para las féminas. Las encuestas parecen confirmar que, aunque las fantasías sexuales no tienen género, los hombres sí se dejan llevar más que las mujeres.
Así, una encuesta realizada en España establecía en un 71% el porcentaje de hombres que reconocían haber tenido fantasías sexuales, mientras que la cifra se reducía al 48% en mujeres. Algunos teóricos creen que esta diferencia entre géneros tiene una base evolutiva, puesto que las hembras humanas necesitarían buscan la estabilidad con sus compañeros, al contrario que los machos, que estarían preparados para cualquier encuentro, por fugaz que fuera.


Sí existe el orgasmo por medio de la estimulación de los pezones, y son numerosas las mujeres que lo atestiguan. La ciencia, además, ha confirmado que la estimulación de los pechos genera un importante aumento de los niveles de oxitocina, una hormona ligada a la sensación placentera. Sin embargo, no se ponen de acuerdo en si la estimulación de los pechos produce el clímax directamente en la zona genital o si dicho orgasmo tendría un carácter propio, no genital, producido exclusivamente en el cerebro. Y tampoco hay unanimidad en el número de mujeres que pueden alcanzar de esta forma el clímax, puesto que hay estudios que lo circunscriben al 1% de las féminas, mientras que otros elevan ese privilegio hasta el 29%.



Es capaz de aclimatarse a cualquier tipo de organización sexual. La vida en parejas más o menos estables es el tipo de convivencia más extendido entre la especid, lo que no excluye otros.


Estos simios forman grupos pacíficos e igualitarios que practican la cópula múltiple, entre numerosos machos y hembras.


Los machos se unen parar formar coaliciones, y las hembras se reparten entre los diversos grupos.


El macho dominante del grupo controla a varias hembras a la vez. La cópula es polígama.


Se caracterizan por ser ejemplares solitarios y violentos. La cópula se realiza de manera dispersa y salvaje.


Los gibones son monógamos (una característica poco habitual entre los primates) y viven en grupos familiares que consisten de una pareja adulta y sus crías jóvenes. La familia vigilará su territorio y lo defenderá mediante fuertes aullidos que pueden resonar a través de kilómetros.



Debido a que los titís comparten la placenta en el vientre materno, su sangre se mezcla y tienen células de su hermano. Por ello, cuando nace una nueva camada, nadie está seguro de qué células han continuado el linaje. Así, padres y tíos se convierten en progenitores amantísimos, sin importar de quién sean las crías.


La paternidad cambia a más de uno y sorprende a casi todos. Al menos, cuando se habla del pez tejedor (en la foto), que se hace con las mejores hembras si antes ha probado que puede cuidar de su prole adecuadamente. También está el caso del sapo ladrador: se queda con los huevos hasta que eclosionan, mojándolos con su orina para que no pierdan humedad.


Según William Brown, de la Universidad de Nueva York: “El macho de la mantis religiosa valora el riesgo de un encuentro sexual y altera su comportamiento para reducirlo. Este depende de factores como oportunidades más seguras de apareamiento, la edad del macho y la calidad de la hembra”.


Los áfidos (pulgones), al igual que los humanos, tienen bacterias dentro de su cuerpo, muchas de las cuales son útiles. Una de ellas, la Hamiltonella defensa, es particularmente valiosa porque mata las larvas de avispa parásita antes de que empiecen a crecer en el interior del cuerpo. Una hembra áfida puede obtener estas bacterias practicando el sexo con machos infectados, y así pasarlas
a sus futuros clones.


El macho de la hormiga de fuego es, según Dennis Fournier, de la Universidad Libre de Bruselas: “Un espermatozoide con patas”. Mientras la reina fabrica clones de sí misma, los machos solo fertilizan huevos que serán obreras estériles. Los machos adicionales nacen cuando los huevos que pone la reina no contienen nada de su material genético.


Los rotíferos, animales microscópicos que llevan sin sexo 80 millones de años, tienen un truco para enfrentarse a la evolución: la transferencia genética horizontal; es decir, pasar material genético a una célula no descendiente y también recibirlo de ella. Se ha descubierto al analizar el genoma del rotífero Bdelloidea: se halló que estaba abarrotado de genes de bacterias, hongos y plantas.


La hembra del gorgojo de la judía (Acanthoscelides obtectus) tiene una costumbre extraña, cuando menos, en
lo que a reproducción se refiere: prefiere beberse el semen del macho antes que usarlo para fertilizar los huevos. Estos van directamente a la vaina de la planta donde se desarrollan. También es bastante extraordinaria, comparada con la del humano, la duración del acto sexual: llegan a los 16 minutos. Las hembras viven unas 5 semanas.


La hembra de la bonelia alberga un harén de machos (hasta 20) en su propio útero. Los “maridos”, que han llegado allí reptando por el cuerpo de la hembra e introduciéndose en su boca, viven como parásitos, con lo que obtienen alimento de la hembra. Pero esta es una relación de beneficios mutuos: la hembra puede fertilizar los huevos sin tener que invertir esfuerzos en buscar pareja.


Investigadores del Field Museum de Chicago han confirmado, mediante análisis genéticos, que una hembra de tiburón pintarroja colilarga dio a luz dos crías sin haber tenido contacto con macho alguno. Esto sugiere que la partenogénesis podría no ser un callejón sin salida de la evolución.



Flora es una dragona de Komodo del zoológico de Chester, Inglaterra. Ansiosa por tener descendencia y sin machos de su especie cerca, puso huevos por su cuenta en 2006. Dejó boquiabiertos a los científicos cuando comprobaron que el material genético de sus cescendientes era solo suyo. Se había reproducido mediante partenogénesis, combinando dos de sus células. Esta reproducción es muy rara en vertebrados, aunque cada vez se conocen más casos. En 2000 se descubrió en un acuario de Nebraska que los tiburones pueden hacerlo. Este año se documentó el primer caso en boas, y eso que la serpiente hembra tenía a cuatro machos cerca.


Está cubierto de espinas para evitar que su pareja escape. El remedio es infalible, pero muy doloroso. Los científicos consideran que es un caso de "maximización reproductiva". Las hembras se han adaptado endureciendo los músculos para la cópula.


Si lo que te pide tu pareja en la cama te parece gimnasia, mira cómo practican sexo las libélulas. Esto sí que es gimnasia. Al copular, las libélulas hacen una figura similar a un corazón. Antes de la cópula siguen un ritual minucioso: el macho mueve las alas detrás de la hembra y emite un zumbido que la excita. Después "desfila" por el agua como si fuera un modelo, y si ella le da el OK, la insemina.


Parece que estuviera comiéndole la cabeza, pero no. El pulpo macho, de color rojo, está cubriendo a un ejemplar de mucho mayor tamaño que él. Durante el cortejo, los pulpos tienen producción de iridiscencia para atraer a las hembras, a las que escogen cuidadosamente.


El ejemplar masculino colocando su pedipalpo empapado de semen en el conducto sexual de la hembra.


Una pareja formada por dos albatros hembra.
El macho las abandonó a las dos hembras, y ellas no se lo pensaron: nos hacemos pareja. Ocurrió en la comunidad de albatros del Taiaroa Head Royal Albatross Centre, en Nueva Zelanda. Antes de abandonarlas había fecundado una de las hembras. Ambas asumieron la paternidad como una pareja de lesbianas más y se turnaron para incubar el huevo.


Al ser tan pesados, los hipopótamos tienen que realizar la cópula en el agua. En realidad, casi no salen de ella. Una vez ha sido fertilizada la hembra, también da a luz dentro del agua. Sólo hay una especie de hipopótamos, los pigmeos, que copulan en la tierra.


Los bonobos se aparean mirándose a los ojos, cara a cara. Hacen gala de una libertad sexual poco común entre los animales; practican sexo con mucha frecuencia y en todas sus combinaciones. Tres de cada cuatro relaciones no tienen nada que ver con la reproducción.


Los ciervos machos berrean con potentes bramidos para mostrar su fuerza. Durante la berrea, que dura más de un mes, las hembras suelen cambiar de macho. Cuando un venado dominante se agota, otro de mayor fortaleza le sustituye. Será el encargado de copular con las hembras que falten por cubrir, pues no todas las hembras de un harén están receptivas al macho en los mismos días.


A la hora de copular los hay animales que gruñen, aúllan, chillan, cantan, braman y, en el caso de los koalas, rugen. Es la forma que tiene el macho dominante de seducir a la hembra. El rugido es ronco y gutural, y cuanto más largo es más atractivo les resulta a ellas.


Entre las hormigas, lo de aparearse es solo privilegio de unas pocas. Tienen sexo las que se convertirán en reinas. Cuando van a aparearse, vuelan fuea del hormiguero (tienen alas, una cualidad excepcional) y dejan un rastro de feromonas que marca el camino a los machos.

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buen post!
me leí casi todo salvo lo de los animales xD
interesantes datos!
partenogénesis???.... no sabía q animales como reptiles podían reproducirse sin la ayuda de un macho... q caso tan raro!
Buena info!
AJAJAJ algunas cosas no las conocia!
lo lei todo, en fin, a ponerla mas gente
Excelente post croto! Muy informativo!
Lei todo , me has dado mucho enque pensar
lol buena info XD aunque no se que tenian que ver las drogas con esto
jajjajajaajjaja yogui27 se sarpa xD
lo del principio lo lei en otro lado, muy buena la info
me impacto de los animales, la verdad que es muy bueno este post
QUE BUENA INFO SOBRE TODO ESTO
¿Es verdad que el semen es nutritivo?
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

que ganas de garchaar jajajaja
MUY BUENA INFOOO!! ME LEI TODITO ajajjaaj