El Gimnasio más Original de Mundo
Las favelas de Río de Janeiro han estado asociadas a las drogas, las armas, la muerte y la violencia.
Pero en medio de esas calles llenas de desigualdad y pobreza hay historias que elevan el espíritu humano a un nivel más alto y que sirven de ejemplo para cualquier persona que quiera ser mejor.
Un ex boxeador sin mucho éxito profesional decidió hacer algo útil con su vida al terminar su carrera y de paso hizo mucho más por un puñado de muchachos sin esperanzas en una zona deprimida de la sociedad.
En un lugar público, debajo de un puente, para ser más precisos, abrió un gimnasio para enseñar a los jóvenes el arte de Fistiana.
Sin medios económicos a la mano, la decisión fue radical, los elementos para entrenar serían producto del reciclaje callejero.
Piezas de maquinaria pesada, llantas y amortiguadores de camiones, electrodomésticos descartados, materiales de construcción, entre otros, hacen parte del equipamento de este particular espacio dedicado a la exaltación de la vida a través del deporte.
Un boxeador aficionado entrena con un amortiguador de camión.

Un aspirante a boxeador hace flecciones sobre dos adoquines de cemento reciclados.

Dos boxeadores aficionados golpean el saco del gimnasio de las favelas. En este caso el saco es una nevera vieja que alguien tiró a la basura.

Un boxeador entrena sus biceps levantando una llanta abandonada de una vehículo pesado.

Las manos de un boxeador se aprestan a tomar dos ejes para trabajar sus brazos. Entre los fierros que sirven como pesas se pueden ver, adoquines de cemento, ejes de camión, amortiguadores, barras de acero, entre otras.

Un boxeador aficionado hace abdominales, con un trozo de asfalto desprendido de alguna carretera, entre sus manos.

Un perro callejero observa a dos boxeadores entrenando con un pedazo de caucho reciclado.

Dos peleadores guantean sobre el cuadrilatero hecho de cajas abandonadas, un tapete roto de un teatro y tubos de PVC.

Un boxeador salta la cuerda en la noche con una llanta de un camión como testigo.

Varios boxeadores entrenan bajo el puente urbano, mientras los autos pasan por encima de ellos en una hora de alta circulación de tráfico.


